ENTENDER LA RUPTURA:¿Por qué rompen las parejas?. (Parte 2).

ENTENDER LA RUPTURA:¿Por qué rompen las parejas?. (Parte 2).

Sonny_&_Cher_1973Como señala Luis Rojas Marcos en su libro La Pareja Rota (2003) “Cada historia de amor es diferente. El comienzo es único,el argumento original y el final es imprevisible”.

Las razones por las que una pareja puede separarse pueden ser varias: incapacidad para mantener una convivencia positiva, no tener aficiones comunes, continuas decepciones mutuas, envidia, celos, infidelidades, pobreza en relaciones intimas sexuales satisfactorias etc…

Como se puede comprobar existen multitud de razones pero Felix López (2009) señala que han adquirido en los últimos años gran importancia los motivos afectivos y/o sexuales:

En primer lugar porque es intrínseco a la condición humana sentirse bien en las relaciones de pareja donde los afectos sexuales y sociales sean satisfactorios, y sentirse mal, o al menos, peor, cuando unos u otros no existen o se pierden. Esto siempre ha sido así, con independencia de que en el pasado se tuvieran que resignar a mantenerse en pareja, aunque hubieran perdido estos afectos o carecieran de ellos.

En segundo lugar, porque ha cambiado la construcción social sobre el significado y valor de estos afectos y sobre la vida en general, lo que hace más insatisfactorias las relaciones de pareja. Las personas se sienten con el derecho de disfrutar de la vida, a sentirse bien, a tener relaciones satisfactorias y ,si no es así, tomar decisions sobre las relaciones que les hacen sufrir o no les satisfacen.

Según Felix López, los afectos sexuales y sociales están muy relacionados, alimentándose unos a otros en las relaciones de pareja. Pero en las relaciones amorosas hay muchos grados diferentes de vinculación; incluso puede haber escisiones, de forma que se mantengan unos afectos y no otros. No todos se desarrollan a la vez, ni se pierden al mismo tiempo, sino que cada persona y cada pareja vive diferentes grados y combinaciones de afectos muy diferentes.

Por lo tanto cuando hablamos de desvinculación o ruptura de pareja, lo primero que habría que decir es que el punto de partida, el grado de vinculación es destinto en cada pareja, y lo que no es menos importante, en cada persona. El concepto de desvinculación hace referencia a quellos procesos que conllevan la desaparición total o parcial de los afectos sexuales o sociales que se habián desarrollado en la pareja.

En la actualidad, los afectos sexuales suelen ser los primeros que movilizan a las personas para seducir, conocer y motivar la formación de parejas, auqnue pronto se mezclan con otros afectos. Los afectos sexuales, incluso aunque se hayan desarrollado bien, son también, con frecuencia, los más vulnerables. Si los afectos sexuales no conectan bien con otros más sociales, la pareja puede no llegar a tener unos cimientos sólidos ya que el deseo y la atracción, por su misma naturaleza, están abiertos al interes por otras personas y el enamoramiento; si no conecta y se alimenta de otros contenidos o recursos puede tender a diluiirse e incluso a desaparecer, aunque no tiene porque siempre ocurrir.

Entre los afectos sexuales, el más vulnerable es el enamoramiento. El deseo se alimenta en buena parte del propio sujeto que desea; la atracción sexual por el otro puede mantenerse aún sin vinculación emocional, pero el eamoramiento es un estado de “fascinación” que necesita de una gran implicación emocional y mental, mucho más exigente y vulnerable.

Un curso previsible de desvinculación sexual sigue el proceso de a) pérdida de enamoramiento pero mantenimiento de atracción y deseo; b) pérdida de atracción que se orienta mucho más a otras peronas pero mantenimiento del deseo (como una necesidad o motivación personal que aún se satisfice total o parcialmente con la pareja) y ,finalmente , c) la pareja deja de ser deseable. Pero las excepciones o diferencias en este proceso son muy grandes , a la vez que no debe olvidarse que son afectos quer se alimentan o desactivan unos de otros.

Los afectos sociales son mucho más complejos que los sexuales y, por ello, es aún más dificil hacer generalizaciones. Para empezar, no son infrecuentes los casos en los que la Amistad y un cierto logro de la intimidad son previos a la activación de los afectos sexuales. De hecho, la formación de parejas, dentro de las pandillas, o con personas que comparten el trabajo u otras actividades de la vida cotidiana es muy frecuente. En éstos casos, por unas u otras razones, puede llegar un momento en el que la relación cambia cualitativamente de contenido, saltando de la Amistad a los afectos sexuales, de forma súbita o casi imperceptible.

La interacción entre los afectos sexuales y sociales a lo largo de un proceso de desvinculación es dificil de predecir, aunque es seguro que el deterioro en un afecto amenaza a los demás o provoca escisiones en la relación (por ejemplo, perder el interés sexual por el otro pero mantenerse unido a él), que la hacen conflictiva, o al menos, insatisfactoria en uno u otro grado. Pero se trata de una interacción muy compleja con decenas de variantes. Por ejemplo, una deslealtad sexual puede amenazar gravememente la Amistad, el apego y la motivación para cuidar, pero también pueden ser estos afectos los que salven la relación haciendo que la pareja se reconcilie gracias a sus sólidos afectos : comprendiendo , perdonando y restableciendo la seguridad.

En cualquiera de los casos, la separación/ ruptura llegan tras un largo y penoso proceso de hundimiento y alienación del que ámbos miembros de la pareja salen lesionados, con la moral consumida, las fuerzas gastadas y la autoestima dañasa. Tanto si se planeó como si ocurrió de forma inesperada, si se hizo por la vía violenta o de forma pacifica, llega el momento en que el hombre y la mujer se dan la espalda, se cierran la puerta y lo hecho, hecho está. La mayor parte de las veces, los protagonistas de este acto se convierten en seres extraños, desplazados, desconocedores y temerosos del nuevo mundo que les espera.

Según Erich Fromm, el aislamiento y la separación de los demás es la fuente principal de angustia en los seres humanos. Al sentirnos apartados, nos encontramos también incomunicados, indefensos e incapaces de entender el mundo que nos rodea. Este es el estado de ánimo que invade a la mayoria de las parejas que rompe.

A pesar de la extendida liberalización de las rupturas, muchos hombres y mujeres que van experimentado esa experiencia, se ven a sí mismos diferentes del resto de las personas, sensación con la que viene emparejada la agonía de la soledad. La anticipación de estos sentimientos de exclusion llega a ser tan aterradora que a veces fuerza a muchas parejas a continuar con una relación profundamente infeliz a fin de evitar sentirse diferentes o solos.

 

Ana Belén Rodríguez Fernández

Psicóloga y Sexóloga

Centro Sees

 

Para ver el la primera entrada de ENTENDER LA RUPTURA (PARTE 1):

Historia de la ruptura de pareja

Psicóloga y Sexóloga especialista en Terapia de Pareja.
info@centrosees.es
Visita Nuestro canal de sexualidad en Youtube
[Total:0    Promedio:0/5]

Envíanos tu opinión