Los hombres también lloran

Los hombres también lloran

Una parte de mi trabajo como sexóloga es realizar programas educativos, y cada día me doy cuenta de lo mucho que las mujeres hemos sufrido al recibir una educación que aprisionaba nuestra sexualidad. Ante nuestras primeras sensaciones genitales, siempre nos dieron un cachete en la mano y nos decian :”eso no se toca, caca”. Y así toda nuestra adolescencia y juventud hasta que nos casábamos y de repente teníamos que estar dispuestas a dar placer a nuestro marido (sin tener ni idea de cómo hacerlo) y por supuesto ni nos planteábamos que nosotras también teníamos derecho a disfrutar.

Toda una serie de sinrazones que nos han hecho mucho daño, ya os digo que lo veo en talleres y terapia diariamente.

Pero, por desgracia los hombres no se escapan de la bofetada de la opresión debido a la necesidad de responder ante lo que la sociedad espera de ellos por su condición de género masculino.

Si, los hombres a los que admiro por vivir su sexualidad de forma positiva y sin tabúes (han tenido muchos facilitadores sociales y culturales) tienen sus propios problemillas:

-Tienen que tenerla siempre dura en cualquier momento, no se les permite no estar dispuestos. Ellos siempre tienen ganas de hacerlo.

-Expresar sentimientos no es nada masculino, de hecho es objeto de burla entre ellos mismos. Calzonazos, nenaza o marica es lo más suave que pueden oír.

-Tienen que saberlo todo sobre cómo complacer a una mujer, pero nadie les ha enseñado. Solo han visto pornografía y lo que alguna hermana aventajada les ha podido indicar. No pueden preguntarle a su pareja porque la mujer no se ha mirado la vulva en su vida, así que poca ayuda pueden obtener.

– Tienen que ligar ellos, intentar agradar y resultar simpaticos-agradables-interesantes-seguros-dulcesperomalotes para agradarnos y aún haciendo toda esta ingeniería de i+d acabamos elegiendo nosotras, así que si no les funciona, tiempo perdido.

-Toda su valía se centra en su pene, si éste no funciona como les gustaría, sienten que no sirven para nada y son un cero a la izquierda.

-Tienen que saber exactamente lo que queremos aunque ni nosotras mismas lo sepamos. Se les exige interpretar nuestras señales como si de un traductor simultáneo se tratara. Y si no lo hacen son unos insensibles. Lo que no saben hacer es magia oiga!

-Deben cuidarnos y protegernos para ofrecernos estabilidad y un entorno seguro pero al mismo tiempo ser el “Christian Grey” de nuestras fantasías eróticas. ¿Cómo conjugan estabilidad y peligro en una misma persona?. Muy complicado para ellos que se mueren por las cosas sencillas y sin complicaciones.

Que lío!!

Desde el punto de vista terapéutico, cuando hombres acuden al centro para que les ayudemos o asesoremos, suele ser necesario comenzar la terapia por una especie de “programa educativo personalizado” donde ponemos sobre la mesa todas estas ideas acerca de su sexualidad y que no les dejan ser felices, ya que siempre están bajo la lupa de la exigencia y eso, puede ocasionar bastante ansiedad y estrés, malos compañeros de las relaciones sexuales.

Resumiendo : ¿Por qué no nos ponemos las cosas más fáciles los unos a los otros?.
Dejar de sentir que estamos en bandos diferentes y de imposible unión, ya que como veis aunque diferentes todos tenemos miedos y temores.

Ana Belén Rodríguez
Psicóloga y Sexóloga
Centro Sees
abelen@centrosees.es

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