No me digas nada: Capitulo 1. Fin de estudios.

No me digas nada: Capitulo 1. Fin de estudios.

Por fin terminó el curso.

Acababa de finalizar mis estudios de Psicología. Cinco años de duros momentos habían llegado a su fin.

Era Mayo del año 2013 y aquel día estaba preparándome para celebrar un momento deseado y esperado: la graduación.

Mi compañera de habitación y mejor amiga durante los últimos cuatro años en la universidad, Ángela, y yo, estábamos de los nervios llevando a cabo todos los preparativos: depilación, peluquería, maquillaje y los últimos detalles del vestido que ibamos a usar aquella importantisima noche para nosotros.

Mi vestido era color rojo. Ángela me dijo que quizás no era muy apropiado para la ocasión, que utilizara mejor algún color pastel, pero la verdad es que los colores cursis no iban conmigo. Me sentía más cómoda con ese color fuerte que me envolvía en un vestido ceñidisimo de Hervé Léger que acentuaba mis curvas y dejaba asomar mis pechos sutilmente en un escote en pico que la verdad, me favorecía bastante.

Nos encontrabamos en todo aquel lío cuando me apetecío un buen café helado de la cafetería de abajo. Le sugerí a Angela bajar a tomar algo y descansar pero Ángela estaba de los nervios asi que bajé yo sola. Me enfundé unos shorts vaqueros que tenía a mano y una camiseta interior blanca y bajé hasta la cafetería, no sin antes pasar delante de la mirada inquisidora de Ángela.

Llegué corriendo, el tabaco y el poco deporte no me hacía ningún favor, además los nervios me tenian un poco acelerada.

Abrí la puerta y me dirigí hacia la barra decidida a pedir un café helado para llevar. Desde que me senté en el asiento empecé a notar algo raro. Una especie de calor que no había experimentado jamás. Un calor desconocido emanaba de los poros de mi piel  y sin saber porqué me sentía muy excitada. Intentando encontrar un porque, miré hacia el otro lado de la barra … y allí encontré la respuesta…

Una mirada penetrante me atravesaba todo el cuerpo. Un hombre de unos cuarenta y pico años con pelo canoso, atractivo  y traje impecable me miraba de una forma que no llegaba entender. Su sed me tenia bloqueda.

Noté que me sonrojaba y una sonrisa asomó en su cara dejando al descubierto una dentadura perfecta. Creí morir.

Experimenté un cosquilleo alrededor de mi clitoris, que me hacía moverme de la silla tanto que casi me caigo de ella. Notaba su mirada en todo mi cuerpo, en cada rincón y cada detalle. Eso me hacía sentir capaz de hacer cualquier cosa, me hacía perder la cabeza. Perdida en su mirada de ojos verdes creia viajar a otro mundo en el que nunca había estado.

Notaba como la ropa me rozaba demasiado la piel, ardían mis pechos y mis pezones estaban tan duros que incluso me dolían al notar la presión  contra el sujetador. Oía los latidos de mi corazón muy fuertes, mientras él seguía manteniéndome la mirada como si le fuera la vida en ello. Al mismo tiempo revolvía con una cucharilla un café solo.

En medio de esa situación en la que me encontraba perdida e inmóvil, el extraño se levantó de su taburete y vino hacia mi..Yo ví aquellos ojos verdes acercándose y pensé que todo podría ocurrir.

-Te espero en el baño-. Me susurró al pasar por mi lado mientras posaba suavemente una mano en mi muslo.

¿Cómo iba a follar con un extraño en el baño?.

Nunca me había comportado así, todo esto era nuevo para mí. Pero la verdad es que nunca me habia sentido tan viva. Su aliento se había impregnado en mí, y su olor reflejaba sexo sin duda alguna.

Me temblaban las piernas pero sin saber como, me levanté y me dirigí hacia el aseo de hombres.

Cuando abrí la puerta me lo encontré allí secándose las manos. Parecía estar preparándose para algo.

Me excité de nuevo, notaba mi humedad, mi deseo en todo el cuerpo.

Se dirigió hacia mí y cuando estuvo delante subió el brazo a la altura de mi cuello, yo cerré los ojos queriendo dejarme llevar. Escuché el sonido del cerrojo del baño detrás de mi cabeza y una sonrisa burlona controlando la situación.

-No te hubiera invitado a venir al baño sino hubiera notado algo especial en ti – Su voz masculina me hizo humedecer de una forma brutal.- Algo me dice que aunque no tengas experiencia, lo deseas.

-¿Por qué piensas que no tengo experiencia?-Dije un poco indignada pero con la seguridad de que no colaba para nada.

-Por que aún te sonrojas cuando te miran…

-Bueno, tu mirada sonrojaria a cualquiera..

El silencio nos cubrió y solamente se oia mi respiración fuerte, cercana casi al jadeo, noté que esto le excitaba muchisimo y me empujo levemente para que mi espalda quedara apoyada en la puerta. Al hacerlo noté una descomunal erección que hizo que mi seguridad aumentara, ¿Era yo la que le provocaba estar así?.

-¿Como te llamas?-Pregunté haciendome la loca.

-…Manuel, pero llámame Manu, creo que vamos a coger confianza.

Yo cogí, otra cosa. Con mi mano acaricié su erección, enorme, potente. Su pene parecía querer salir por su bragueta y  yo no iba a impedírselo. Con ambas manos desabroché su cremallera…

-Uf nena, ¿Tan rápido quieres ir?.

-No creo que me hayas invitado para perder el tiempo- dije confusa.

-Déjame probar como sabes-Insistió.

Apoyó  sus manos sobre mis hombros y me giró, dejando mi cuerpo mirando hacia la pared. Descendió de los hombros hasta mi cintura y me pidió que curvara la espalda, quedando mi cuerpo con un angulo de 60º con respecto a la paredes del baño.

Desabrochó mis shorts, los bajó, me apartó el tanga y empezó a manosear toda mi vulva, los labios, la entrada de mi vagina… Se agachó y noté su boca mordiéndo jugueteando luego con mis labios , rozando mi clitoris…volviéndome loca de placer… solamente quería que me introdujera su polla de una vez.

Intenté darme la vuelta para devolverle el favor…

-Shhhh-susurró-No te muevas. Déjate hacer.

En ese momento noté como la hebilla metálica de su cinturón sonaba, y ese sonido fué música para mis oidos porque sabía que estaba desabrochandose el pantalón. Mientras aplastaba su pélvis contra mi culo, escuché un gran alarido detrás de la puerta:

-Por favor, salga ya, no es el único que quiere mear!!!

Me sorprendió tanto que casi me meo encima. La presión de mi vulva era tan grande que pensé que lo haría de verdad.

Manu me miró con cara divertida:

-No es para tanto, espero que me vayas a recordar…

-Desde luego, no se que voy a hacer así de excitada.

-Lo siento preciosa, pero tenemos que irnos.

Queria retenerlo, obligarle a que terminara lo que empezó, estaba enfadada, cabreada y muy excitada. Era una bomba de relojeria con patas.

Abrió la puerta y  yo le seguí con la mirada hacia abajo muerta de la vergüenza de salir así de sonrojada del baño de hombres con un desconocido que me doblaba la edad.

Seguí sus pasos, pero cuando saliamos por la puerta, el dueño de la cafetería me detuvo en seco.

-Oye no pensarás irte como siempre sin pagarme el cafe ¿Verdad?.

-No claro que no, Miguel. Ahora mismo te lo pago.

Miré a través de la puerta de cristal de la entrada a la cafeteria pero ya no vi a Manu.

No podía creer lo que había pasado.¿Dónde coño se había metido?.

Refunfuñando me dirigí a la barra, pagué a Miguel, cogí el café y me volví a la residencia.

-¿Donde has estado, Lucía?- Ángela estaba destrozada de los nervios.

-No me digas nada, ya se que llegamos tarde.

-Muy tarde, mis padres están a punto de llegar, les he hablado muchisimo de tí y desde luego están deseando conocerte y aún no estás vestida.

-Vale, vale, me doy una ducha rápida y estoy lista.

-Estás loca, pero si estas ya peinada y maquillada.

-Necesito refrescarme, Ángela, solo eso.-No podía confesarle que estaba rabiosa y ardiente.

-Vale, pues métete el vestido dentro y por favor, sal estupenda.

-Como siempre -Le guiñé un ojo y le saqué la lengua esperando que se le pasara el enfado. Parece que lo conseguí porque soltó una carcajada aunque pareció un ataque histérico.

Pues allí me encontraba, dentro del baño, teniendo que darme una ducha fría para calmar mi sed  después de aquella aventura, que aún no podía creer.

Por supuesto puse la presión del agua fuerte para masajear mi clitoris a fondo mientras pensaba en aquellos ojos verdes, penetrantes que incluso con los ojos cerrados, aparecían vigilantes y obscenos. Jadee en un orgasmo breve pero intensisimo, imaginando que mis manos eran sus manos…

-Así Manu, así….-Susurré con tono muy bajo pero firme.

Cuando cerré la ducha, me sequé y me puse el vestido tan provocativo que habia elegido. Mientras me enfundada los tacones, oí a Ángela hablar, sus padres ya habían llegado así que suspiré ya más tranquila y decidí salir.

-Ah , ya estás lista Lucía. Estas preciosa!!!. Mira, te presento a mis padres…

De repente, unos ojos verdes, aparecieron por detrás de la espalda de su hija.

 

 

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